Control horario en clínicas veterinarias y consultas de salud animal
Las clínicas veterinarias combinan personal clínico (veterinarios, auxiliares), personal de recepción y, en muchos casos, servicio de urgencias fuera del…
Las clínicas veterinarias combinan personal clínico (veterinarios, auxiliares), personal de recepción y, en muchos casos, servicio de urgencias fuera del horario habitual. El sector está bajo el Convenio de Veterinaria o el convenio autonómico equivalente, que regula las guardias, las urgencias y el descanso compensatorio. El registro de jornada es obligatorio desde el primer empleado, incluyendo las guardias de urgencias.
Las particularidades del sector veterinario
Las clínicas veterinarias tienen una estructura laboral que mezcla varios tipos de jornada:
- Personal clínico con jornada ordinaria de consulta (generalmente de mañana y tarde)
- Servicio de urgencias (propio o compartido con otras clínicas), que puede implicar guardias nocturnas y de fin de semana
- Personal de recepción y auxiliar con jornada más regular
- Trabajo en sábados habitual en muchas clínicas
- En algunos centros, colaboradores autónomos que trabajan junto a empleados por cuenta ajena
El convenio de veterinaria y la regulación de guardias
El Convenio Colectivo del Sector de Veterinaria (o el convenio autonómico) regula las condiciones de las guardias: su compensación, el descanso mínimo después de la guardia y los límites de horas de guardia anuales. En el servicio de urgencias, la guardia localizable (estar disponible sin estar físicamente en la clínica) tiene un tratamiento diferente al tiempo de presencia efectiva.
Las urgencias y el tiempo de guardia
Si la clínica tiene servicio de urgencias propio, debe registrar correctamente:
- El tiempo de guardia presencial (el veterinario está en la clínica disponible): computa como jornada efectiva
- El tiempo de guardia localizable (el veterinario está en su domicilio disponible): solo computa el tiempo de desplazamiento y atención efectiva, no el tiempo de espera en casa
Los falsos autónomos en las clínicas veterinarias
Es habitual que algunas clínicas cuenten con veterinarios que trabajan como autónomos. Si esos veterinarios trabajan con la agenda de la clínica, con su equipamiento y siguiendo sus horarios, la Inspección puede considerar que son falsos autónomos. En ese caso, la empresa se enfrenta al pago de las cotizaciones no ingresadas más los recargos correspondientes.
